martes, 23 de junio de 2020

¿QUÉ TAN AMAZÓNICA ES LA FIESTA DE SAN JUAN?


 José Barletti (29 junio, 2009)


Uno de los impactos mayores del “Viernes Terrible” es, debe ser, sentirnos obligados a releer la Amazonía. Releer su presente a la luz de su pasado. Sólo así podremos estar en condiciones de imaginar su futuro.

En nuestro vivir, en nuestro pensar, en nuestro sentir, nada debería ser igual después del 5 de junio.

Uno de los temas más importantes para entender el hoy de la Amazonía es la relación entre las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas a través de nuestra historia.

Una diferencia de la región San Martín con las regiones del llano amazónico y de la selva central es que sólo en San Martín hubo dominación colonial española propiamente dicha. Allí hoy perviven aspectos de la herencia colonial en casi toda su población. Uno de esos aspectos es el “culto al pellejo blanco” y a los “buenos apellidos”. La dominación colonial dejó su huella en el pueblo sanmartinense.

En cambio, en el llano amazónico (Loreto, Ucayali, Madre de Dios) y en la selva central, la presencia colonial fue liderada por misioneros, salvo en las décadas previas a la Independencia, que aunque impactó en la manera de vivir de la gente, no llegó a ocasionar el desmadre cultural que se produjo en San Martín, donde sólo quedan dos pueblos indígenas, de los muchos que existían cuando llegaron los españoles.

Hace 200 años, en el primer semestre de 1809 los pueblos indígenas del llano amazónico llevaron a cabo un levantamiento en Jeberos, la capital de Maynas Colonial y en Lagunas, la ciudad más importante. En Jeberos estaba la sede del gobernador español, el coronel Diego Calvo. Allí también estaba la sede del único obispo que tuvo Maynas Colonial, Hipólito Sánchez Rangel y la sede del jefe de la Compañía Veterana, el capitán Juan Manuel Oyararte. Maynas Colonial comprendía más allá de los territorios de las actuales regiones Loreto, Ucayali y San Martín.

El levantamiento indígena de 1809 golpeó al poder colonial “a la cabeza” y “en la cabeza”. Golpeó “a la cabeza”, ya que terminó con la muerte de la autoridad de Jeberos (Juan Ortiz) y del mismo gobernador español de todo Maynas. Sin embargo, golpeó también “en la cabeza”, “en la ciudad capital”, en Jeberos. Vanos fueron los intentos del obispo por apaciguar a la gente en el mes de junio (como han sido vanos los intentos de apaciguar en este junio). Al cabo de un par de años, una tras otra, las autoridades españolas fueron abandonando esta ciudad para ir a refugiarse a Moyobamba, “ciudad de españoles”, sin mediar orden alguna del virrey Abascal o del rey de España Carlos IV. Se les había movido el piso. Se dieron cuenta que ya no iban a estar seguros. Dicho de otra manera, las autoridades españolas fueron expulsadas de las “Misiones Bajas de Maynas” (del llano amazónico) hacia la “Misión Alta” (la zona de Moyobamba y alrededores). Esto explica por qué las luchas finales por la Independencia se libraron entre Moyobamba, donde estaban los partidarios del rey de España y Chachapoyas, donde estaban los partidarios de la Independencia.

Cuando los sanmartinenses se desparramaron por todo el llano amazónico hace un siglo, en la Época del Caucho, se fueron con sus juane de arroz con gallina y aceitunas, su pandillada y su Fiesta de San Juan, así como con sus otras manifestaciones de “civlización” que los españoles les habían impuesto.

El proceso de urbanización en toda la Amazonía ha tenido un mismo patrón. Cuando se establecía una ciudad, sea en el tiempo de los españoles o sea en nuestra vida republicana, la población indígena allí establecida era desplazada hacia la periferia. Los blancos ocupaban la parte central.

Todas las ciudades han seguido ese proceso. Tengo un escrito sobre lo que sucedió en San José de Sisa a mediados del siglo XIX. Igual fue lo acontecido en Iquitos en 1964 cuando la Marina instaló su puerto y factoría. Las personas indígenas que vivían en esta «humilde ranchería» (así la calificó Antonio Raimondi cuando vino en su primer viaje en 1862) fueron desplazadas por los blancos mestizos que fueron llegando después.

Las ciudades de Iquitos y Yurimaguas crecieron y se hermosearon con sangre y sufrimiento indígena durante la Época del Caucho.

El reciente movimiento indígena amazónico ha contribuido a reducir distancias entre las ciudades amazónicas y el movimiento indígena, pero el abuso se mantiene allí.

En el caso nuestro, en Iquitos, la mayor parte de la población actual tiene raíces indígenas. Los blanco mestizos somos minoría. Quizás esta realidad pueda explicar que la movilización del 11 de junio fuera convocada por Wagner Mussolini líder de los jóvenes indígenas universitarios de Iquitos. Su capacidad de convocatoria ha quedado demostrada, dado el dramático vacío que tenemos al no contar con un organismo centralizador de todo el movimiento social, como lo fuera el Frente de Defensa o el Frente Patriótico.

Se ha iniciado un proceso de inimaginables proyecciones. El divorcio entre las ciudades amazónicas y los pueblos indígenas podría estar llegando a su fin, a condición de que, el conocimiento y reconocimiento de los pueblos indígenas vaya acompañado de repensar el rol de las ciudades, buscando formas de establecer relaciones simétricas, principalmente retribuyendo con justicia a los productores rurales.

San Juan es una fiesta de las ciudades del llano amazónico. En los miles de caseríos del llano amazónico, incluidas las comunidades indígenas, NO SE CELEBRA LA FIESTA DE SAN JUAN, salvo en uno que otro caserío muy influenciado por las costumbres de la ciudad más cercana.

Los españoles cambiaron el significado de la celebración del cambio de estación de junio y «bautizaron» esta celebración creando la «Fiesta de San Juan», con su juane de arroz con gallina y aceitunas buscando «civilizar» al «inmundo» juane de yuca con su presa de pescado de nuestra gente. Lo único que tiene de amazónico el juane de arroz es la hoja de bijao. Todo lo demás, incluido el culantro, son ingredientes traídos por los europeos.


Pienso que las cosas ya están maduras para darle un revolución a la Fiesta de San Juan en las ciudades amazónicas y sobre todo en Iquitos, donde se ha instituido la “semana turística”. Ya no tienen sentido los bailes de cumbias y música chicha en la Fiesta de San Juan, en la localidad de San Juan, ya que todos los domingos, principalmente los domingos de fines de mes, hay bailes de esa naturaleza en dicho lugar.

Le toca el reto a la actual alcaldesa de San Juan de terminar su gestión el año entrante dándole un revolcón a la Fiesta de San Juan en el antiguo pueblo de San Juan, que no es tan antiguo como algunos creen, ya que sólo tiene alrededor de un siglo. Con un año de preparación, podría conseguirse que la Fiesta de San Juan sea una fecha en la que se lleven a cabo actividades de todo orden, desde académicas hasta artísticas, para revindicar lo propiamente amazónico, específicamente lo referido a los pueblos indígenas a través de la historia. Ya se ha avanzado bastante en los últimos años con el Festival de Danzas, aunque es incipiente la recuperación de la música y de los bailes de los pueblos indígenas. La entrada de las danzas amazónicas a los colegios ha hecho que nuestros jóvenes gusten de estos bailes. Ello ha llevado a que Explosión, el grupo musical que nos hace bailar, haya fusionado temas de moda con la música tradicional amazónica blanca mestiza.

Después del 5 junio ni el Perú ni la Amazonía serán los mismos.

En la vida de las personas y en la vida de los pueblos las oportunidades se presentan muy de cuando en cuando y hay que saberlas aprovechar. No debemos dejar pasar cosas como éstas.

Estos son tiempos de repensar la Amazonía… en todo sentido, incluida la manera cómo hacemos educación.

24 de junio de 2009


domingo, 7 de junio de 2020

No hay lugar para el racismo en una sociedad sana

“El “no puedo respirar” se ha convertido en un símbolo de la igualdad racial, coreado por los miles de participantes que se han sumado a las calles en todo el país norteamericano”



José Manuyama Ahuite

El crimen de una persona afroamericana en EE.UU., ha desplegado más de dos semanas de protesta consecutiva y generalizada en dicho país, y se ha extendido a varias ciudades de Europa.

El “no puedo respirar” se ha convertido en un símbolo de la igualdad racial, coreado por los miles de participantes que se han sumado a las calles en todo el país norteamericano. “I can't breathe” es la última frase suplicante de George Floyd, mientras era asfixiado por la rodilla de un impávido y deshumanizado policía. Las imágenes dramáticas del hecho son verdaderamente espantosas, retrato de un triste episodio que ninguna persona merece sufrir.

Los protestantes guardan varios minutos de silencio en determinados momentos, en aciaga recordación de los 8 minutos que el policía acusado de asesinato, aprisionó el cuello del ciudadano que vivía en la ciudad de Minneapolis.

“El Perú, erigido sobre la violencia racista colonial, todavía padece de este tipo de situaciones vejatorias”

El Perú, erigido sobre la violencia racista colonial, todavía padece de este tipo de situaciones vejatorias. Todavía hay programas televisivos basados en estereotipos que denigran al poblador andino, afroamericano, y amazónico. Y todavía hay gente que cree en su cierta superioridad racial por encima de las demás pueblos. Un pensamiento enfermo heredado de nuestra situación histórica que obstaculiza la integración nacional y la armonía de nuestra patria.

El racismo no es un aspecto aislado. Viene con la invasión europea y subsiste hasta nuestros días. La soberbia cultural destruye la vida de todos y ha hecho  añicos las culturas andino amazónicas, sobre cuyas bases espirituales hoy reside en parte la sobrevivencia de la propia humanidad.

Los amazónicos sí que sabemos de racismo. Muchas lenguas han desaparecido. Hablamos en español, pero es la lengua impuesta a sangre y fuego. Sí que cuesta asumir un enfoque intercultural que permita la superación de la desintegración social. Las escuelas reproducen la supremacía occidentalizada en desmedro de las culturas ancestrales. 



Por suerte nada está concluido. Es bueno que el noticiero de las 8 de la noche de canal 7, termine con unos minutos en una lengua originaria según el día. 

Radio Ucamara en Nauta, con Leonardo Tello, lleva por muchos años programas en kukama kukamiria. Gracias a este trabajo y de muchas otras valiosas iniciativas la gran lengua de mis ancestros subsiste.

Qué infinito valor tiene para los pueblos que han mantenido el idioma en la Amazonía: achuar, candoshi, bora, huitoto, quichuas, entre otras lenguas. Es hermoso escuchar el shipibo en Lima y en Pucallpa.

“La plaza de armas de Iquitos es la plaza más racista de todas, no tiene nada de intercultural”

La plaza de armas de Iquitos es la plaza más racista de todas, no tiene nada de intercultural. Esta ciudad construida bajo la violenta influencia de la época cauchera, está rodeado de comunidades Kukamas. Con un poco de educación intercultural algo de la sabiduría ancestral encapsulada en su idioma de origen tupí guaraní, saldría a la luz para beneficio de todos, al albergar diversos saberes sobre una mejor convivencia entre humanos y con los bosques y ríos.

Ya no tenemos que blanquearnos culturalmente. Ya no tenemos que justificar nuestra existencia. Son increíble las muestras de solidaridad en todo el mundo que ha generado la protesta por George Floyd. Soplan aires de justicia en todas partes. 

“Es hora de constituir ese gran país intercultural, donde la diversidad es un gran potencial socioeconómico”

Es hora de constituir ese gran país intercultural, donde la diversidad es un gran potencial socioeconómico. Bien que se benefician las corporaciones extranjeras de las ruinas dejadas por la sabiduría incaica. No hay nada como la madreselva y sus pueblos originarios.

Definitivamente la vida de un africano importa. Black lives matter, pero hay algo más importante que es que “ningún humano está por encima de otro”. No hay lugar para el racismo en una sociedad sana.  Liberemos a la humanidad del racismo. El Perú de futuro es de todas las sangres, parafraseando al gran escritor José María Arguedas. Deconstruir la interculturalidad es nuestro gran desafío.




viernes, 29 de mayo de 2020

¡Contaminar de mercurio al Nanay también causa indignación y dolor!

"A quién no le causa vergüenza ajena, indignación y dolor  ante la impotencia que provoca se destruya una maravilla natural como este río de aguas negras, tan único en su diversidad biológica y bienes ambientales, bienes tan aprovechados de diverso modo por cada uno de los que vivimos en Iquitos."

José Manuyama Ahuite

La esclavitud de las personas con fines sexuales es una de las aberraciones que acarrea la minería ilegal donde se instale. De igual modo, convierte lugares llenos de vida en extensos desiertos tóxicos. Las imágenes de los lugares de Madre de Dios y otras zonas del mundo parasitados por este extractivismo destructivo son más que elocuentes.


Según los datos compartidos en una reunión en la empresa de agua, SEDALORETO, desde 4 dragas ya impactan la calidad del agua del Nanay, elemento que es usado para abastecer de agua potable a la ciudad de Iquitos. Alrededor de 40 dragas estarían depredando a este río, según las denuncias de muchos pobladores de la cuenca.

La pregunta es ¿cómo una actividad ilegal, mafiosa, destructiva y altamente contaminante no ha dejado de intervenir ni en cuarentena? ¿Cómo una actividad tan prohibida actúa tan impunemente en el Nanay y otros ríos amazónicos? No es que no tengamos Fiscalía, Marina de Guerra, Policía Nacional, Ministerio del Ambiente, GOREL, y otras instancias. Claro que están ahí, aunque más parece que están pintados en la pared.

Lo que pasa es que no colapsa solo el sector salud por el coronavirus. Colapsa casi todo el Estado en cualquier área que se someta a observación de cómo funciona. Y en realidad lo que ha hecho el virus es meterlo en otro nivel de calamidad por la razón que fuere, corrupción, negligencia, falta de capacidades o la suma de todas estas causas. Es la descomposición de las instancias estatales en estado puro.

Existe una práctica equivocada de la función pública, herencia colonial, donde el cargo público es sinónimo de pavoneo por el poder que tengas, así sea minúsculo, en lugar de significar un honorable servicio a los demás. Sin la preparación adecuada cualquier trabajador de una entidad estatal o privada padecerá de este dañino síntoma.

"La corrupción, la idea de poder, la pobreza del “pensar occidentalizado” que pone lo accesorio por encima de lo esencial, están haciendo añicos las posibilidades de tener una sociedad sana."

La corrupción, la idea de poder, la pobreza del “pensar occidentalizado” que pone lo accesorio por encima de lo esencial, están haciendo añicos las posibilidades de tener una sociedad sana. Por eso tanto se impone la demanda de las drogas o el banal consumo que falsean el sentido de la libertad y el bienestar.

Hay responsabilidades puntuales en varias dependencias públicas: la Fiscalía, la Capitanía de Puerto, la Policía Nacional y el GOREL. Pese a ello los mineros siguen arrojando día y noche el mercurio al Nanay miserablemente. Hace poco la Policía cambió a todo el personal de la Comisaría de Santa María, capital del Distrito. Pero, al parecer, la corrupción sigue no importa quien vaya.

Necesitamos otro Estado, y de un personal diferente, que estén al servicio de la gente, guardianes del bien común, que protejan a la madre selva, a las culturas amazónicas. Necesitamos que las leyes de protección ambiental se apliquen a cabalidad. Los responsables de cometer las faltas deben ser capturados y penados los funcionarios cómplices y  negligentes.

A quién no le causa vergüenza ajena, indignación y dolor  ante la impotencia que provoca se destruya una maravilla natural como este río de aguas negras, tan único en su diversidad biológica y bienes ambientales, bienes tan aprovechados de diverso modo por cada uno de los que vivimos en Iquitos.

Las organizaciones sociales estamos listos para retomar los plantones ante la inoperancia y la inacción de los entes encargados. Está visto que las instancias estatales no se mueven por su propia cuenta. No se mejoran solas si no son empujados por la población. Tenemos que salir poniendo como demanda la conservación del Nanay, pero también por un sistema de salud de calidad para todos, por un Estado que funcione, y poniendo las demás agendas regionales en el tapete. Necesitamos una agenda social integrada.

"Estoy convencido que no todo está perdido. Los entes encargados pueden renunciar o ponerse las pilas." 

Estoy convencido que no todo está perdido. Los entes encargados pueden renunciar o ponerse las pilas. Toda la Amazonía es valiosa, el Nanay en concreto. Los ciudadanos organizados en el Comité de Defensa del Agua hemos exigido con plantón y megáfono en mano frente al GOREL, la necesidad de instalar una mesa de trabajo que, ante el vacío reinante, planifique la conservación y el aprovechamiento del Nanay. Hasta la fecha no hemos sido respondidos. Un Nanay sano libre de depredadores nos hará felices a todos. El aprovechamiento sostenible del Nanay puede ser el inicio para recuperar el sentido de la realidad, la madurez de decir qué se puede hacer o no en cualquier parte de la Amazonía.


jueves, 21 de mayo de 2020

La lucha debe ser por una curación integral

José Manuyama Ahuite

No debemos ver el coronavirus como un problema aislado que apareció de la noche a la mañana, sino como uno más de una serie de problemas, originados por intereses económicos de una sociedad que se beneficia autodestructivamente, piloteados por entidades comerciales internacionales, nacionales y locales.

Todos de algún modo estamos librando una dura lucha para sobrevivir al virus, aunque muchos no lo resistieron. Pero no todos conectamos el problema con las otras pestes que padecemos. Sería una lucha completa si se empata con las demás que se han venido librando previamente, contra las enfermedades sociales preexistentes. Entonces, la lucha completa sería liberar al cuerpo social de todas esas epidemias que acabarán a la larga con todos, si no son detenidas.

Es decir, del mismo modo que hubo una reacción solidaria para comprar la fábrica de oxígeno, así también debe librarse una cruzada para detener al dengue, la leptospirosis. También a la contaminación petrolera y a la de mercurio de la minería aluvial. Igual, contra la corrupción que cruza todos los demás males y con más razón contra la polución del CO2, un problema generado por la gran industria mundial. De hecho el Comité de Defensa del Agua ha sido el espacio de batalla de numerosos ciudadanos de Iquitos para detener algunos de estos males: la deforestación, la contaminación petrolera, la minería ilegal en el Nanay y el CO2 de la energía fósil.

No es posible resolver estos problemas dentro de este vientre pandémico que nos envuelve. No se puede. Cualquier intento por resolver dentro de sus límites se terminará absorbido por la estructura. O lo abandonamos o perecemos. O superamos esta era o morimos. Significa que debemos dejar de lado sus principios hegemónicos y establecer otros alrededor de la defensa de la vida. 

Y aquí está el problema, pues la solución no gusta a muchos: la vida ecológica según región territorial. Hablamos de la agroecología andina, de la ecología costeña y la ecología amazónica intercultural para la selva.

Es la oportunidad para un Perú intercultural, sin racismos. Oportunidad para refundar nuestro país, de poner las culturas peruanas como los pilares de la nueva peruanidad post república colonializada.

No estamos derrotados. Si podemos levantarnos. Pero este levantamiento no puede hacer la gente que ha sido formada por los paradigmas corruptos de siempre. La gente no cambia así nomás. Tiene que vivir una gran conmoción personal para que suceda. Necesitas formarte desde chico o para darte cuenta tienes que caerte del caballo de grande como Saulo de Tarso.

Es un llamado a todo aquel que se diferencia por un pensar de fondo ecológico para encabezar la transición hacia un mañana que nos merecemos. Muchas veces los que piensan diferente solo escriben, como el académico puro. No participan en política. Otros critican lo malo pero no critican sus causas. Y a otros nos falla la fuerza.

En este contexto, la Amazonía loretana tiene todo para recogerse sobre sí misma y decantando el modelo racista importado, revalorando la ecología ancestral, puede convertirse en un ejemplo de convivencia humana, la “tierra sin mal” que mis ancestros kukamas imaginaron. Un mundo de seguridad alimentaria y sanitaria digna de imitar.

Si nuestra vida cotidiana no es para alardear sino para darnos principalmente seguridad sanitaria familiar, entonces no tendremos urgencias materiales que nos endeuden financiera y vitalmente. Se revalorará la chacra, la alimentación orgánica. Nuestros ríos y bosques bajo condiciones de manejo nos dan una increíble gastronomía y medicinas de todo tipo. Dejemos atrás la tendencia colonial de copiar costumbres extranjeras. Es momento de una renovada identidad amazónica.

martes, 12 de mayo de 2020

¡Qué dolor, qué rabia, qué decepción!

José Manuyama Ahuite

¡Qué dolor, qué rabia, qué decepción! Seres queridos ya no están. No era para que se vayan. Ya nos habíamos acostumbrados, a pesar de nuestras quejas, a un sistema de salud colapsado, inhumano, corrupto, sobrepasado, pero, al menos no moríamos todos al mismo tiempo. Queda la tristeza de no haber podido hacer nada. La muerte llega, pero mata más la desidia. Y el sufrimiento no pasa, pues  no basta con el que se fue, cualquier momento se va otro, uno mismo.

Son más de 10 médicos y alrededor de 700 fallecidos en total, en Loreto. El costo de años de abandono, de la privatización de la salud, de la falta de reacción, de un Estado inútil para garantizar el bienestar de la población, del abandono generalizado, de la era sálvense quien pueda, de la plata para el lujo y no para lo necesario.

El 3 de mayo, una persona caía cada 18 minutos. El día que el problema vaya con más fuerza a las comunidades rurales e indígenas será una carnicería. Ya fuimos diezmados en otras épocas por enfermedades traídas por el colono extranjero y nacional. Por prevención muchas comunidades han cerrado sus fronteras comunitarias, pero no se puede hacerlo por siempre. El bosque nos ha mantenido por milenios, debemos recurrir a ese conocer que se pierde.

Mientras tanto, cuántos ya están haciendo campaña para llegar al poder, pero no tienen una visión ni alternativa ni tradicional, ni planteamientos objetivos,  no están asesorados. Más se parecen a asociaciones para delinquir, mafias contra mafias. Hemos visto pasar gobernantes, algunos de formación progresista, todos fracasados, todos corruptos. Solo dedicados a saquear el erario público a tiempo completo. Cuántos ganan una elección recibiendo grandes aportes de dinero ilícito o comprometido.

Gobernar no es fácil. No es para pavonearse. No es para reproducir las jerarquías cortesanas ni para ganar dinero. Si quieres dinero crea tu empresa y gana decentemente como muchos peruanos. El Estado está para garantizar el bienestar común, para garantizar al ciudadano una vida plena. Debe trabajar mañana, tarde y noche, para tener menos enfermos, trabajo no depredador, un futuro asegurado para todos. Hoy vemos que no hay nada de eso. Veremos seguramente nuevos candidatos farsantes que luego fracasarán dejando muertes y deudas humanitarias que lo sufrirán nuestros hijos.

Vaya que importa estar preparados, poner más atención al elegir un candidato. También vale ser una alternativa seria y no alejarse de la política. Importa educar como es debido, y no conformarse con una educación también colapsada, que se nota más cuando se requiere de altas capacidades y virtudes.

Raymundo Portelli, sacerdote de la parroquia de San Martín de Porres y el obispo accesitario, Miguel Fuertes, ante el vacío delictivo dejado por las autoridades respectivas, iniciaron una colecta para la instalación de un centro de oxígeno. Esta actividad fue respaldada en forma amplia por la población que aportó más de un millón de soles. Muchas asociaciones y familias también están apoyando por su propia cuenta. 

La colaboración es buena, cuando no queda otra, pero es responsabilidad de las autoridades, empezando por el gobierno nacional, pasando por el gobierno regional, las instancias de control judicial y terminando en los alcaldes. Para eso reciben un salario. Si no pueden deberían renunciar para dar paso a otros más capaces.  

Por ahora hacemos de escribidores, pero no sabemos si llegaremos unas semanas después. Todos estamos expuestos, máxime si eres de la fuerza armada, policía nacional, personal de salud. Se comprenderá que la participación en la presión pública y callejera es una herramienta para presionar a los gobiernos. Debemos organizar sanos grupos para hacer vigilancia ciudadana y además para participar en las siguientes elecciones. 

El problema es más grande que lo imaginado. No es solo la salud. Es la matriz mental y cultural que es mortalmente epidémico. No sólo necesitamos vacunas, necesitamos abandonar el barco y crear otra manera de vivir: el buen vivir como suma de lo ancestral y la ecología. Por nuestros seres perdidos. Si no hacemos esto, entonces, si por suerte superamos este trance trágico, debemos alistarnos para vivir la siguiente epidemia.


domingo, 10 de mayo de 2020

El despertar del aprender

José Manuyama Ahuite

Facilitar el aprendizaje vaya que es una tarea de objetivo escurridizo. Agoniza en cierto modo en todos los escenarios educativos, evocando el término de agonía en su acepción etimológica de “lucha”. Hay una “agonía del aprendizaje” en el sentido de que se aprende a pesar de muchas cosas en contra. No toda enseñanza termina en aprendizaje, y muchas veces, éste se concretiza a espaldas de la enseñanza tradicional.

El aprendizaje, en general, se ve obstaculizado por la propia maraña curricular y los bloqueos mentales originados por todo tipo de condicionamientos y prejuicios del contexto social y material. El avance rápido del temario, por ejemplo, o por los mensajes de tipo denigratorio que se emite desde los hogares respecto de las capacidades cognitivas de sus pequeños hijos. Todos coinciden en el discurso en la importancia de la educación, pero en la práctica cada uno pone más trabas que ayuda. 

Llenar por completo un cuaderno no es aprender. Asistir todas las clases tampoco asegura buenos aprendizajes. Es más que presentar tareas para el registro respectivo. Casi todas las áreas curriculares definen sus evaluaciones en pruebas escritas en el nivel secundario. Ni las notas altas garantizan aprendizajes valederos. Para muestra veamos las contradicciones en los comportamientos sociales: trabajadores de la salud tienen problemas de diabetes u otros desórdenes alimentarios, la gente prefiere comer lo fácil y barato aunque no alimente, el consumo de alcohol no hace distingos de grados, títulos o condición social. Todos los corruptos han pasado por una escuela y también los feminicidas. Las bebidas gaseosas pasan como alimento esencial en plena cuarentena. 

Mientras se desarrollan las clases pasan de largo competencias esenciales como hablar fluida y asertivamente. Queda de lado cuestiones tan importantes como el descubrir del valor que tiene el ser actor de la propia vida, que nadie puede vivir la vida por uno mismo o saber que el tener una vida plena tiene mucho que ver con decisiones propias, más que por presiones externas. Igual se puede hablar del soslayo de la inteligencia emocional. Otro tanto podemos hablar también del poco abordaje de la participación ciudadana. El racismo se impone ante la interculturalidad. 

Determinar qué debe aprender el estudiante es un asunto complejo. Se supone que se educa para vivir mejor. Una población educada no debería pasar tantas penurias. Sin embargo, ni los conocimientos más especializados pudieron evitar la catástrofe viral. Hay otras calamidades que se han normalizado como la corrupción que se reproduce como una pandemia. Entonces, la educación, en suma, no cumple con su misión fundamental. Se pone el énfasis en lo innecesario.

Las problemáticas existentes siempre han estado allí, pero sin permear el currículo como es debido. Si queremos evitar los desastres humanos, entre otras medidas a implementar, la nuevas generaciones deberán construir su propio mundo para sí, uno donde los múltiples males existentes se reduzcan largamente y puedan vivir en forma plena.

En condiciones normales ya era un problema el aprender en el Perú, y en cuarentena es ya un problema mayor, donde las dificultades se han acrecentado por mucho, y por más que se quiere valorar las clases remotas sustitutas, lo que se logra en alguna proporción es repetir la enseñanza común, de poco impacto. A las dificultades materiales hay que añadir las de carácter sanitario y emocional que viven muchos maestros, estudiantes y sus familias. De qué educación virtual se puede hablar en medio de tanto dolor por la pérdida de un ser querido.

No podemos seguir en la misma dirección. La escuela deberá reorientarse completamente. Pasemos el momento crítico pero pensando en generar la reflexión necesaria para ir dando forma a la nueva escuela, que cambie tanto en las finalidades como en su reorganización curricular. Es el momento de la escuela donde no se “enseña nada”, pero sí se aprende mucho a cómo vivir con seguridad  en el presente y en el futuro. 

Se puede avanzar en ese proceso. El pare forzado juega a favor. Algunas referencias ya cambiaron de plano. El hogar es el espacio educativo ahora, no el aula. Son los acontecimientos reales los elementos desde donde se construye el currículo, no el menú temático de siempre. Entonces, es el momento de poner las bases de la escuela centrada en el resguardo de la vida, de la convivencia, de la ecología, de la interculturalidad y de la ciudadanía. 

Por supuesto, esto va más allá de repetir las tareas de las clases remotas todavía con el dejo tradicional. Es aceptar la realidad. No teníamos el control antes, menos ahora. El aprendizaje depende más del aprendiz que del que enseña. Debemos hacer que los jóvenes escolares sientan que ellos son el motor de su “saber necesario”. Que descubran que nadie puede desempeñar ese rol por cada uno. La educación es el despertar de uno mismo. Ahí interviene el profesorado, como presencia que da confianza y amparo a ese crecer. Debemos lograr que los chicos y chicas identifiquen qué habilidades les asegura un futuro diferente. Las nuevas áreas del aprender son las necesidades humanas esenciales, no son los cursos tradicionales. Es momento en que los jóvenes escolares vayan asumiendo, en parte, ser responsables de su crecer y de lo que acontece en el país. 

Aportará empaparnos de los hallazgos de B. Lipton como elementos claves para la reorganización contextual de la escuela para lograr ciertos objetivos. Las circunstancias actuales también ponen en relieve los aportes pedagógicos de Víktor Frankl y Humberto Maturana, que ponen el énfasis en el sentido de la vida, el rol del amor en las relaciones humanas respectivamente.

Toda crisis también abre nuevas posibilidades. Como sociedad tenemos condiciones históricas y culturales para ser un gran foco cultural de humanidad saneada. Pasemos la emergencia educativa sin apuros y con autocrítica. Que la lucha del aprender lleve esta vez a que los escolares peruanos sean los pilares del nuevo país que merecemos deconstruir.


domingo, 3 de mayo de 2020

La conciencia ecológica superará a la sociedad alienigenizada

José Manuyama Ahuite

Si no entiendes que estamos de luto, entonces algo falla en tu conciencia de la realidad. Para algunos es un luto concreto pues han perdido a un ser querido. Pero, hay también un luto, más difícil de aceptar, que debería venir de la conciencia de la defunción de la matriz cultural que ha dominado en los últimos siglos.
Es duro aceptar la partida de un familiar, pero también debe ser frustrante imaginarte que los ideales que te mueven, como el éxito, el confort,  en general, la cultura madre donde te has desenvuelto se desmorona, que trae mucho daño consigo, y que por lo tanto debe ser sustituido. Estamos en ese punto donde tienes que volver a empezar, como cuando terminas una relación amorosa y tienes que resignarte a aceptar esa dura realidad para recuperarte. Habrá que preguntar al gran Mario Vargas llosa, convertido en el febril vocero de la decadente modernidad, si pasa por alguna crisis existencial.
Y no es difícil comprender si comparamos esta situación con alguien que fue víctima de violencia familiar, que recibe tantos golpes que con mucho dolor debe aceptar que tiene que cerrar a la fuerza ese ciclo violento. Los problemas ambientales, pero también el hambre, las guerras, las precariedades, las ignorancias, las epidemias han puesto en cuenta regresiva el fin de la humanidad. No se puede seguir viviendo bajo estas condiciones de asfixia estructural. Tarde o temprano la "violencia de esa supremacía economicista” tenía que alcanzar, no solo a los pueblos originarios de todos los rincones, sino que también a la misma gente que se supone ha sido beneficiario de sus bondades materiales. Todos reducidos a víctimas, todos somos indios, todos somos ahora los “ninguneados” (E. Galeano) si no eres de la élite económica.
En general, nadie puede identificarse con una sociedad que convierte al río Rímac en un lodazal, por poner un ejemplo. Por cierto, ahora ha recuperado su hermoso color natural producto de la cuarentena. No es un alivio sentirse parte de una sociedad que convierte  los ríos en completos muladares mineros, y todo para satisfacer, entre otras razones, la demanda de collares y anillos y demás insólitas banalidades. Quién se asume responsable como sociedad de haber convertido a los ecosistemas fluviales y marinos en colosales caldos de basura. Cómo alguien puede sentirse representado en la destrucción del equilibrio climático provocado por los motores que nos transportan de un lugar a otro y dejan envenenados a los ríos amazónicos y otras zonas extractivas. Ni qué hablar de la sociedad corrupta que no se detiene en plena tragedia viral.
Qué más tiene que pasar para darte cuenta que tenemos que migrar hacia otra mentalidad y otras formas de relacionarnos entre las personas y con la naturaleza, dejando atrás las viejas costumbres y prioridades forjadas por el oscuro progreso.
¿Cómo hacemos esto? ¿Será fácil? De ninguna manera. Es más difícil “llegar al sol que al mañana que necesitamos” diría Maná. No hay superhéroes, ni varitas mágicas. Pero hay una oportunidad que para algunos puede una valiosa segunda y última. Y, no se trata del gran dinero ni de la tecnología más sofisticada, sino fundamentalmente de empujar un cambio de mentalidad, a partir de recobrar la conciencia de la realidad real o de la trágica realidad.
Frente a la “muerte de la modernidad” como paradigma -parafraseando a Nietzsche-, es hora de las cosmovisiones ancestrales y de la conciencia ecológica. Ante la incertidumbre del naufragio, reviven en parte las tradiciones que tuvieron vigencia en el pasado y que todavía se practica en forma marginal en el Perú profundo y en algunas partes aisladas de todo el mundo. Algo juega a nuestro favor. Lo más natural del ser humano es su desobramiento, en palabras del filósofo italiano, Giorgio Agamben. Mal haríamos en aferrarnos a un sistema de pensamiento aliegenizado, mejor dicho extraterricolizado por lo destructivo que es con el ser que lo hospeda. Sólo un depredador estelar podría ir alimentándose de la destrucción que genera en un planeta, para ir nuevamente a hacer lo mismo en otro.
Cuántas veces la gran prensa ha tomado partido contra los pobladores del Tambo, de Conga, del Pastaza, y de tantos otros lugares, como si fueran miserables seres que se oponen al “bienestar de la mayoría”. Pues nada de eso, las verdaderas amenazas son aquellos que son esclavos de su propio pensamiento económico antiterrestre, que acabará con todo en un breve lapso. Todos debemos desconectar el virus mental que controla nuestra forma de vivir. Quién puede decir que no es parte de algún modo de este sistema. Recuperemos nuestra auténtica humanidad y este lugar maravilloso que es el planeta tierra, la abya yala, que habitamos, y que lo compartimos con otros seres vivos que, curiosamente, algunos de ellos incursionan en las calles tras el silencio que va dejando el aislamiento obligado.
La degeneración es parte de la vida, lo vivimos con dolor hoy. Por esto mismo debemos estar en permanente cuidado y recuperación. Algo sale mal siempre, entonces debemos rehacernos sin más. No estamos atados a una sola forma de ser, mucho menos si es contraproducente. No necesitamos un cambio específico ni siquiera un reseteo, necesitamos dar vida a una nueva arquitectura social que nos dignifique.

miércoles, 22 de abril de 2020

El mañana amazónico está cerca


Por José Manuyama Ahuite

Cada año prevalecen dolorosas cifras en Loreto. Según el INEI, en el 2018, el 20 % de los menores de 5 años se reportaron con desnutrición crónica. Y el 57,4 % de niños de 6 a 35 meses con anemia (INEI. 01/02/2019).

Si bien es cierto que en la actualidad en la Amazonía hay precariedad, tanto en el presente y especialmente en el pasado prehispánico, el hambre no fue el principal problema.

"Para muestra basta un botón reza el dicho. La fariña es producto de un creativo procedimiento ancestral de transformación de la yuca amarga en un súper alimento, comible de mil maneras en todo tipo de fiambres, algunos tan antiguos como la misma yuca" 

Para muestra basta un botón reza el dicho. La fariña es producto de un creativo procedimiento ancestral de transformación de la yuca amarga en un súper alimento, comible de mil maneras en todo tipo de fiambres, algunos tan antiguos como la misma yuca. De igual forma, El “masato” es una tradicional bebida que se consume también en forma espirituosa. La yuca es el complemento ideal de innumerables posibilidades. Este milenario tubérculo siempre estuvo aquí, y es una fabulosa fuente de energía, vitaminas y minerales que alimenta hoy a millones de personas en el mundo. Por cierto, la farofa -fariña- es comida nacional, en Brasil. En Loreto, es un alimento marginal y desvalorado por propios y extraños, consecuencia de la racista y acomplejada cultura dominante que se instaló en estas tierras. Y, similares productos como esta raíz hay por miles.

Digo esto porque hay una tendencia cada vez más marcada que exigirá a las ciudades a producir sus propios alimentos. Una gran parte de la población ribereña amazónica, sin apoyo estatal, cuenta con chacras y huertos de donde se abastece a sí misma como a las capitales regionales. El bosque en sí ya es mucho más que una chacra. Dicho sea de paso, en el Perú ya contamos con una ley de agricultura familiar, la 30355, que pocos conocen. Hay muchos ejemplos en el mundo como la conocida Les Avanchets - Suiza -, que cuenta con más de 50 mil huertos familiares. 

Es cierto que la colonización ha causado estragos en los pueblos bosquesinos. Hay comunidades donde ya no se practican las antiguas costumbres, debido al abandono y al asistencialismo de los gobiernos que terminan convirtiéndose en verdaderos centros de pobreza. Pero, parte de la cultura ha resistido y se mezcla con el modo de vida más reciente.

"Para alimentarnos, sin desvalorar los productos nacionales y extranjeros, no necesitamos de papas, trigos, o preparados importados que recorren miles de kilómetros para llegar a muchos lugares lejanos de la Amazonía. Se pueden consumir pero son totalmente prescindibles"

De paso, no puede haber comparación entre una lata de atún, jamón o tallarín con los alimentos nativos, no procesados, donde los nutrientes que necesita el cuerpo están garantizados por los ríos y bosques, a pesar del deterioro causado por la extracción desmesurada de cientos de años atrás. No nos imaginamos cómo los ecosistemas se recuperarían bajo condiciones de manejo y cuidado. 

Para alimentarnos, sin desvalorar los productos nacionales y extranjeros, no necesitamos de papas, trigos, o preparados importados que recorren miles de kilómetros para llegar a muchos lugares lejanos de la Amazonía. Se pueden consumir pero son totalmente prescindibles.

Muchos hemos crecido en medio de las múltiples bondades alimenticias que puede brindar un río pesquero como el Ucayali, cuna de pueblos kukama-kukamiria, donde antes podías escoger el tipo de pescado a consumir de los muchos que caían en la redes en época de “mijano”. Hoy en los mercados se comercializan especies que antes eran despreciadas por la población, al estar agotándose el paiche, el sábalo, el tucunaré, la corvina, y otras clases más exquisitas.

Ni qué hablar de los árboles medicinales y frutales de los cuales se conoce solo una pequeña cantidad. “De las 3.000 plantas identificadas por el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. como activas contra las células cancerígenas, el 70% proviene de la selva amazónica.” (https://chaikuni.org/es/2018/09/12/100-portraits-of-medicinal-plants-in-perus-amazon/). Muchas personas desahuciadas por la medicina moderna llegan a curarse en manos de curanderos loretanos que conocen los secretos medicinales de las plantas.

"¿Niños anémicos? ¿El pobre del siglo XXI? Lo tenemos todo para vivir sanamente y en bienestar bajo modelo propio. Por ejemplo, Loreto, la región más grande del Perú. Tiene una densidad poblacional muy baja comparado con otras regiones y un potencial grande de economía circular de bosque en pie"

Y hacia el futuro, tampoco tuviéramos que preocuparnos por aspectos claves como la energía sin tener que recurrir al sucio, contaminante e insostenible petróleo, cuyo comercio ha generado tanto daño a la biósfera entera. Para el experto en redes y sistemas eléctricos, Alberto Ríos (Lima, 2020), con una inversión de alrededor de  $150 millones se puede instalar una planta solar en Iquitos, donde gozamos del sol todo el año. Según el especialista, hay tecnologías de menor cuantía para producir energía hidráulica para comunidades más alejadas. Por si acaso, casi todos los domicilios en Arequipa tienen paneles solares.

La caja de pandora abierta por el coronavirus trae paradójicas consecuencias que marcará la línea por donde encontrar la salida al oscuro túnel en que nos ha metido la socioeconomía caníbal global.

El cierre de las fronteras ha frenado la tendencia globalizadora. Miles pugnan por regresar a los países y regiones de origen huyendo de la pandemia. Ha llegado el tiempo del retorno para algunos y el cese de los sueños de salida para otros. En realidad, el mejor lugar para pasar la cuarentena es en una comunidad ribereña convertida involuntariamente en “arcadia”  por el natural aislamiento geográfica en que se asienta. Cerrando el acceso no hay forma de que llegue el virus fácil. Pero de pasar las consecuencias serían calamitosas claro está.

Mientras que otros pueblos podrían pasar penurias, los pueblos amazónicos, haciendo uso de sus saberes ancestrales, pueden tener la alimentación asegurada y podrían sobrevivir a una dura cuarentena. De hecho, cualquiera no vive en el bosque. Sin el conocimiento adecuado la muerte acecha. Los pueblos amazónicos habitamos el bosque por miles de años. En forma ingeniosa atendimos con creces todas nuestras necesidades ontológicas, como la alimentación, la salud, la recreación, la vivienda, entre otras cosas.

Si pues, el virus puede jugar a la recuperación y el desarrollo de los saberes de las milenarias culturas amazónicas. Debemos superar esas ideas racistas que establecieron que las costumbres propias eran inferiores a las traídas por los colonizadores extranjeros y nacionales

¿Niños anémicos? ¿El pobre del siglo XXI? Lo tenemos todo para vivir sanamente y en bienestar bajo modelo propio. Por ejemplo, Loreto, la región más grande del Perú. Tiene una densidad poblacional muy baja comparado con otras regiones y un potencial grande de economía circular de bosque en pie. Podríamos estar entre las mejores regiones del mundo con nuestra baja huella ecológica, nuestra extraordinaria geografía y diversidad cultural. Nuestro mayor tesoro no es ese inútil oro que atrajo a cuanto aventurero sociópata. Es el “dorado de la convivencia”, es el saber vivir con la naturaleza y en colaboración mutua. Es hora de dejar sin efecto a cuanta ideología alienada que nos asegura un desastre completo con o sin coronavirus. Después de todo, quién diría, pero el mañana amazónico por fin está cerca.

domingo, 12 de abril de 2020

Tiempo de un nuevo mañana

Por José Manuyama Ahuite
Usuarios filtran en las redes sociales videos de pacientes y de víctimas fatales del Síndrome de Respiración Agudo (SARS COV-2), sin que el Ministerio de Salud pase a recogerlos en forma rápida, como es el caso de un fallecido que estuvo por más de 24 horas en su departamento donde vivía solo. En el Perú, ya superamos los 7 mil contagiados de coronavirus, un problema que se inició fuera de las fronteras y sin el cual más de 190 personas, la mayoría de avanzada edad, estarían vivas en este momento. Se supone que cada familia resuelve sus problemas directos y el Estado se encarga de cuidar el interés común tanto en la prevención como en la reacción. No hay duda que hay esfuerzo conjunto para evitar la propagación descontrolada del virus, pero en la prevención el gobierno sí que ha fallado. 
Es necesario recordar que, en el 2012, miles de pobladores en Iquitos, dejaron sus particulares obligaciones, y marcharon por las calles gritando, “sin Nanay agua no hay”, “agua sí petróleo no”, “fuera Conoco del Nanay”. Estas manifestaciones lograron, a través de las organizaciones sociales y principalmente por el Comité de Defensa del Agua, la ConocoPhillips entendiera que debía abandonar el proyecto que le permitía extraer petróleo en la cuenca del Nanay. No fue una batalla fácil, pero por hoy no hay extracción petrolera en la zona, aunque surgieron otras lacras como la ilegal extracción de oro, contra la que ya estamos combatiendo. Lamentablemente en otras zonas de Loreto se extrae el petróleo produciendo unos terribles daños ambientales y sociales en el entorno. Más allá de esto, Loreto ha tenido muchos otros memorables eventos cívicos. 
El tiempo y los hechos vienen dándonos la razón, aunque nos ganamos enemigos gratuitos de quienes difunden algún proyecto de turno destructivo ambientalmente, pero rentable para los constructores y beneficiarios satélites corruptos. La esposa de un presidente sureño llamó alienígenas a los protestantes de su país. Acá nos dicen “antidesarrollo”. Pues, no. Los alienígenas rapaces son los que lucran con los proyectos, destruyen la naturaleza, la vida humana y mientras fungen de bienhechores. La agenda ambiental nos salvará.
Los científicos piden reducir el CO2 en forma drástica. Implica paralizarlo todo y transformar el modo de vida urbano. El coronavirus, hijo legítimo de la era que colapsa, que desafortunadamente puede matar a millones de personas, increíblemente ha logrado a la fuerza detener la maquinaria económica depredadora. Si luego todo regresa a la normalidad devastadora, seguiremos en conteo regresivo para la destrucción de la humanidad. El 2030 es la fecha límite para proteger a los ecosistemas, según el informe reciente de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios. No es la vida de los pueblos originarios la que contamina.
A nadie más debería importar nuestra vida más que a uno mismo. Este coronavirus puede que se lleve a muchos de nosotros, pero cuando se irá dejará a un pequeño grupo, a los que viven de acumular enfermizamente, más obesos que nunca de dinero, beneficiados directos por los rescates financieros con erario público, mientras que el resto se quedará más endeudado que nunca cuando no en cenizas.
Debemos desconectarnos de este juego perverso llamado “desarrollo” que esconde detrás de sus vanos apuros todos los traumas que produce. La pandemia es un derrame biológico, que ya no destruye solo a indígenas como los desastres petroleros, pero derrame a fin de cuentas que revela nítidamente que siempre estábamos todos, sin importar tu origen y tu país, bajo mortales derrames de todo tipo. En esta tragedia, lamentablemente algunos perecerán, y sentirán la pérdida de un ser querido, pero realmente todos desde hace tiempo ya hemos perdido nuestra esencia más humana. Por ello debemos vivir estos momentos como una transición, no para regresar a la normalidad degenerada, sino para empezar a recuperar lo desposeído, e inaugurar un nuevo mañana, un cielo en la tierra, “una tierra sin mal”. Sería un escenario de amistad pura, gratuidad, abundancia y una sencillez a lo amazónico. Pero para ello, haciendo gala de nuestras mejores herencias cívicas, como el descrito anteriormente por el Nanay, debemos reaccionar a tiempo para desinfectar nuestra mente y a nuestra tierra, para declararla “zona de refugio natural e intercultural” y libre de toda actividad depredadora (petróleo, tala, extracción de oro, siembra ilícita de la coca, corrupción), la zona cero del vivir bien. 
Aseguraremos nuestra alimentación orgánica, un modo de vida sano, un trabajo productivo esencial que beneficie a todos. Así podremos proteger y disfrutar nuestros hermosos ríos y su diversidad fabulosa. Si todos los pueblos hacen lo mismo en sus respectivas regiones y continentes, superado este tiempo epidémico, habremos recobrado la cordura y la era de paz habrá de llegado.
Pero, esto no camina solo. Tiene razón Byung Chul Han (La emergencia viral y el mundo de mañana), el pensador coreano que escribe desde Alemania, el virus no hará la revolución humana por nosotros. Necesitamos un pensamiento humanista viral que nos haga sentirnos responsables de nuestro destino. Súbete a este barco. Siéntete convocado. Participa. Debemos hacer que el Estado en todas sus instancias funcione. Cumplir una función pública es de gran responsabilidad. No es para lucrar ni asumir posturas de virrey. Es para resolver los difíciles problemas que hay. El que no es capaz debe dar un paso al costado. Los ciudadanos no suplimos al gobierno. Podemos ayudar, pero para resolver los problemas comunes están las instancias públicas en cada jurisdicción geográfica. Por ello tenemos alcaldes, gobernadores, ministros, y todo lo demás. Hay esperanza, reeducándonos y reorganizándonos lo vamos a lograr.