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“No estaba muerto estaba de parranda”

Las elecciones del 2006 tuvo como uno de los protagonistas principales a Alan García Pérez. Como ya todos sabíamos, había sido Presidente del Perú entre los años 85 y 90. Recuerdo, lejanamente, algunos hechos penosos que pasé en casa producto de la desastrosa política económica del aquel gobierno. En ese momento, no entendía la complejidad del asunto, sino padecía, mejor dicho, de las penurias que significó el manejo irresponsable y voluntarioso de la economía del país. En ese entonces, contábamos con uno de los presidentes más jóvenes en la historia republicana, dotado de un extraordinario verbo que, al principio, inspiraba mucha esperanza, pero que luego trasmitió terror. Errores tras errores, terminaron sumiendo al país en el caos que sirvió de caldo social para el irrumpimiento del tristemente célebre Alberto Fujimori. El gobierno aprista de esa época de peor forma no pudo haber salido. Fue un período ensombrecido por grandes episodios de corrupción a lo largo y ancho del país, que...

Obligados a participar en los asuntos políticos

Una de las cualidades que la escuela debe desarrollar en sus estudiantes es su predisposición para seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida, en razón de la momentánea vigencia de los conocimientos científicos y también para ser capaces de desaprender todo aquello que se convierte en obstáculo para llevar una vida plena. Aunque llevarlo a la práctica es más complicado que lo que parece, todos coincidimos que es una necesidad de primer orden. Pero donde no hay conveniencia es en el mundo de los adultos o mejor dicho en aquellos que ya fuimos formados bajo la influencia de paradigmas que concebían al conocimiento casi como un dogma, algo más o menos inamovible o que depende de la tradición más que de la realidad misma. Si nos preguntáramos responsablemente cuánto de lo que pensamos o vemos cotidianamente es verdaderamente objetivo y coherente o cuán dependiente somos de nuestras limitaciones cognitivas y afectivas, quizás nos enfrentemos a respuestas desconcertantes. La realidad soci...