Una educación liberadora parte de la vida del sujeto
Siempre me ha preocupado un aspecto de la vida del estudiante: su inmadurez, su disruptividad, su rebeldía, su inacabamiento. Dicho sea de paso, en la escuela está prohibido comportarse mal. No es un ámbito para revoltosos, y a aquel que se pasa de la raya termina simplemente fuera, y como escarmiento para el que quiera seguir su ejemplo. Los problemas más personales las cargas sin tener con quien compartirlos, y, con algo de suerte, se terminan disipándose por sí solos en el tiempo. Así, la parte más delicada de nuestras preocupaciones, la subjetividad, queda en manos de una mente en formación que tiene que sobrevivir a la dureza del crecimiento. La respuesta malcriada, los hechos violentos, las timideces no forman parte de las preocupaciones pedagógicas, salvo para ser reprimidos y, a veces, con toda dureza. Pero, si nos damos cuenta que las personas tenemos nuestro genio, caemos en capricho y engreimientos, cargamos nuestras carencias junto con otros rasgos más nobles. Lo malo y...