A propósito del centenario de la denuncia de Benjamín Saldaña Roca a la empresa de Julio C. Arana por las torturas y muertes de miles de indígenas esclavizados en sus centros de acopio de caucho, me permito analizar algunos hechos presentes que -a mi juicio- repiten las actuaciones de aquellos inescrupulosos que atentaron contra la vida de aquellos hermanos nuestros. La codicia empresarial mostrada por el cauchero que se sobrepuso a todo criterio moral de la época, y que acarreó tan nefastas consecuencias, se mantiene hoy en día, a veces de formas más sutiles – pero igual de denigrantes –, y en otras, con la misma prepotencia desvergonzada del pasado. Este es el caso de la extracción maderera, que se realiza a vista y paciencia de todos, rompiendo normas y leyes nacionales e internacionales y cuya comercialización beneficia a unos cuantos, pero afecta innegablemente a todos. Décadas de explotación petrolera, que involucra al mismo Estado como también a los dire...
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