Contra la moral de la destrucción
Indigna hasta el extremo tanto la contaminación del río Corrientes producida por la extracción petrolífera como la indulgencia de las autoridades de hoy, igual que las de ayer. Más de un millón de barriles de agua salada, con hidrocarburos y grasas son depositados diariamente al río desde el Lote 1 AB y 8, en la parte norte del departamento de Loreto, cerca de la frontera con Ecuador. La justificación dada por ejecutivos de la empresa argentina Plus Petrol dueña de los lotes es para dejarnos totalmente estupefactos. El Estado peruano no lo prohibía en su momento, por lo cual no estaban obligados, dicen ellos, a reinyectar las aguas contaminadas, cuya resultante no puede ser más aberrante: el 98 % y 66 % de niños y niñas de la zona, muestran en la sangre cadmio y plomo respectivamente, por encima de los límites tolerables, componentes que están asociados a cierto tipo de cáncer y demás enfermedades. Para los funcionarios petroleros esto no implica ilegalidad alguna. ...