Instituto de Planeamiento Estratégico Regional
“El pez grande se come al chico”, reza un adagio popular comúnmente aceptado, algo así como una ley que alcanza a todo, salvo raras excepciones. Pero, el pez de mayor tamaño no tiene la culpa de ser grande, ni tampoco de tener que alimentarse de otro más chico. Y mucho menos es culpa del pez chico estar en el menú biológico de su hermano mayor. Análogamente, algo de esto sucede en las relaciones entre los individuos y países. Los más grandes y desarrollados generan relaciones desiguales con los de menor envergadura, engulléndolos por completo. El saldo de esta relación siempre estará a favor de aquéllos, por propio peso y, también – desde luego –, por el audaz manejo político que despliegan para resguardar sus privilegios, ya que son ellos los que determinan las reglas de juego, enteramente a su favor. El pez grande sólo puede actuar como lo que es para mala fortuna del pez chico. A éste solamente le resta desarrollar sus propias destrezas y estrategias de escape para sortear los embat...